No es obsesión

Puede parecer que estoy obsesionada con Graham Greene pero ha sido todo un descubrimiento. Ambos detestamos los clásicos, a James Joyce con su Ulises, preferimos a un buen narrador antes que a un buen literato; ambos sufrimos de una escolaridad no muy afortunada, depresión en la adolescencia, un constante deseo de escapar durante toda la vida; el hábito de escribir en una libreta los sueños de la noche y una gran curiosidad por el proceso final de la muerte. El día que me llegue la hora espero tener una libreta y un lápiz a la mano para describir la experiencia.