Archivo de Categorías: textos propios

El vestido rojo.

Se sentaba desmañada al sol en la tumbona, enfundada en el vestido rojo que la agraciaba de joven y que ahora no le hace ningún favor, frente a la vieja casa familiar que no resiste más remache y se cae

El vestido rojo.

Se sentaba desmañada al sol en la tumbona, enfundada en el vestido rojo que la agraciaba de joven y que ahora no le hace ningún favor, frente a la vieja casa familiar que no resiste más remache y se cae

El calendario

“¿Hoy es miércoles?”, pregunto nuevamente. Quizás si pregunto lo suficiente, la semana se alargará un poco más.

El calendario

“¿Hoy es miércoles?”, pregunto nuevamente. Quizás si pregunto lo suficiente, la semana se alargará un poco más.

Y el día llegó

El 21 de abril, como lo había publicado en un post anterior, fue la presentación de mi libro “La Pena y otras historias de redención”. Fue una tarde memorable donde los nervios se apaciguaron poco a poco en gran parte

Y el día llegó

El 21 de abril, como lo había publicado en un post anterior, fue la presentación de mi libro “La Pena y otras historias de redención”. Fue una tarde memorable donde los nervios se apaciguaron poco a poco en gran parte

La invasión

El asunto es que las arañas han regresado. De nuevo. Y quizá esta vez no quieran marcharse.

La invasión

El asunto es que las arañas han regresado. De nuevo. Y quizá esta vez no quieran marcharse.

Bilocación

Mamá se veía cansada en la cocina cuando me ordenó ir por la leche al establo. También estaba cansada allí.

Bilocación

Mamá se veía cansada en la cocina cuando me ordenó ir por la leche al establo. También estaba cansada allí.

¿Será así?

Cuando yo sea viejita ¿calzaré zapatones de cordones y me pondré medias pantys gruesas en plena primavera? ¿y me quedaré dormida en el sillón leyendo el diario que luego mis sobrinos retirarán con sigilo de sobre mis faldas sin que

¿Será así?

Cuando yo sea viejita ¿calzaré zapatones de cordones y me pondré medias pantys gruesas en plena primavera? ¿y me quedaré dormida en el sillón leyendo el diario que luego mis sobrinos retirarán con sigilo de sobre mis faldas sin que

La desvergüenza

Uno llega a cierta edad en que ya puede hacer el ridículo en público y no importarle porque a nadie le interesará.

La desvergüenza

Uno llega a cierta edad en que ya puede hacer el ridículo en público y no importarle porque a nadie le interesará.

El dolor

La pena duele tanto que rompe las paredes del estómago, atraviesa la espina y aparece en la espalda, bajo los omóplatos, obligando a caminar encorvado.

El dolor

La pena duele tanto que rompe las paredes del estómago, atraviesa la espina y aparece en la espalda, bajo los omóplatos, obligando a caminar encorvado.

La Pena ¡en papel!

Ésta es una magnífica noticia, al menos para mí: “La Pena” se publicará en papel bajo el sello de la Editorial Puerto de Escape. Además de los ya incluídos en la edición de Amazon, se le agregarán otros tres relatos,

La Pena ¡en papel!

Ésta es una magnífica noticia, al menos para mí: “La Pena” se publicará en papel bajo el sello de la Editorial Puerto de Escape. Además de los ya incluídos en la edición de Amazon, se le agregarán otros tres relatos,

Escribir es egoísta

Entre alimentar las mascotas, cocinar y limpiar la cocina, queda poco tiempo para sentarse a escribir tres horas al día. El escribir es un oficio egoísta. Virginia Woolf decía que era necesario hacerse de la pensión heredada de una difunta

Escribir es egoísta

Entre alimentar las mascotas, cocinar y limpiar la cocina, queda poco tiempo para sentarse a escribir tres horas al día. El escribir es un oficio egoísta. Virginia Woolf decía que era necesario hacerse de la pensión heredada de una difunta

La casa

La casa de la tía de Sybella no asusta porque ocurran allí cosas extrañas tales como sillas que se corren o lámparas que se caen, sino porque hubo un tiempo en que sus habitaciones se llenaban de voces, carreras infantiles,

La casa

La casa de la tía de Sybella no asusta porque ocurran allí cosas extrañas tales como sillas que se corren o lámparas que se caen, sino porque hubo un tiempo en que sus habitaciones se llenaban de voces, carreras infantiles,

Fe

¿Cómo es que sucede el misterio precioso de la fe? A algunos los alcanza en el camino de la vida, apenas perceptible hasta que ya es demasiado tarde para ser desarraigada. Otros se tropiezan con ella y caen del caballo

Fe

¿Cómo es que sucede el misterio precioso de la fe? A algunos los alcanza en el camino de la vida, apenas perceptible hasta que ya es demasiado tarde para ser desarraigada. Otros se tropiezan con ella y caen del caballo

Noticia: ¡Publiqué un libro!

En Amazon Kindle   “Este libro es una colección de cinco cuentos en los cuales el lector podrá enfrentarse a la vida y la muerte, el fracaso y la esperanza, la duda y la convicción, todos ellos conceptos presentes en

Noticia: ¡Publiqué un libro!

En Amazon Kindle   “Este libro es una colección de cinco cuentos en los cuales el lector podrá enfrentarse a la vida y la muerte, el fracaso y la esperanza, la duda y la convicción, todos ellos conceptos presentes en

El olvido

Últimamente olvidaba todo. Y esas frases con las que solía jugar en su mente para su goce literario, aquellas floribundas sentencias que solía hilvanar, se diluían ahora mucho antes de que lograra vaciarlas al portátil. No conocía la causa. No

El olvido

Últimamente olvidaba todo. Y esas frases con las que solía jugar en su mente para su goce literario, aquellas floribundas sentencias que solía hilvanar, se diluían ahora mucho antes de que lograra vaciarlas al portátil. No conocía la causa. No

El lago

Apareció un charco en el terreno después de la lluvia, pero para los niños no era sino un lago que miraban con asombro preguntándose cómo era posible, quién lo había puesto allí durante la noche. No les correspondía a ellos

El lago

Apareció un charco en el terreno después de la lluvia, pero para los niños no era sino un lago que miraban con asombro preguntándose cómo era posible, quién lo había puesto allí durante la noche. No les correspondía a ellos

El pingüino

Nunca se supo si Jacqueline Silva, del segundo grado en la escuela básica del barrio, tenía en realidad un pingüino viviendo en la tina de su baño. Era un secreto a voces dentro del salón de clases a pesar de

El pingüino

Nunca se supo si Jacqueline Silva, del segundo grado en la escuela básica del barrio, tenía en realidad un pingüino viviendo en la tina de su baño. Era un secreto a voces dentro del salón de clases a pesar de

Santidad

El carisma no significaba santidad y ella lo sabía. Detestaba el halo de virtud que la gente solía colgarle siendo que ella conocía la verdad. Gastaba mucho tiempo y aliento en tratar de no mentir, en dejar claro el asunto

Santidad

El carisma no significaba santidad y ella lo sabía. Detestaba el halo de virtud que la gente solía colgarle siendo que ella conocía la verdad. Gastaba mucho tiempo y aliento en tratar de no mentir, en dejar claro el asunto

Los mayores

Mientras sostiene el pie sobre la toalla listo para ser secado, la imagen de Jesucristo con un delantal a la cintura, sentado en un banquillo esperando los pies de sus discípulos, acude a su memoria. Pero no es un discípulo

Los mayores

Mientras sostiene el pie sobre la toalla listo para ser secado, la imagen de Jesucristo con un delantal a la cintura, sentado en un banquillo esperando los pies de sus discípulos, acude a su memoria. Pero no es un discípulo

El olor del papel

  Abrió el libro y sintió el aroma del papel inundando su olfato. Y de pronto, no era Faulkner a quien tenía entre sus manos sino aquel compendio de cuentos de hadas de su niñez que su padre le había

El olor del papel

  Abrió el libro y sintió el aroma del papel inundando su olfato. Y de pronto, no era Faulkner a quien tenía entre sus manos sino aquel compendio de cuentos de hadas de su niñez que su padre le había

Pensamientos paralelos.

Va camino a Santiago para tomar el vuelo al norte y mientras su hermana le habla sobre hostales en San Pedro de Atacama, ella no puede dejar de pensar en que no quiere que Gisella, su amiga, se muera y

Pensamientos paralelos.

Va camino a Santiago para tomar el vuelo al norte y mientras su hermana le habla sobre hostales en San Pedro de Atacama, ella no puede dejar de pensar en que no quiere que Gisella, su amiga, se muera y