Archivo de Categorías: textos propios

Diógenes

Mi papá y yo tenemos el gen de Diógenes. Lucho todos los días contra él. A veces gano, otras caigo en la derrota miserablemente. Yo tengo más éxito que mi papá. Mi hermana echa a la basura todo lo que

Diógenes

Mi papá y yo tenemos el gen de Diógenes. Lucho todos los días contra él. A veces gano, otras caigo en la derrota miserablemente. Yo tengo más éxito que mi papá. Mi hermana echa a la basura todo lo que

Noche oscura

Como quiera que nos comportáramos en su presencia, Berta nunca había perdido la sonrisa hasta esa noche. La ciudad aún brillaba allá arriba, pero por razones distintas. Teníamos la esperanza de que con las luces apagadas nadie notase que había

Noche oscura

Como quiera que nos comportáramos en su presencia, Berta nunca había perdido la sonrisa hasta esa noche. La ciudad aún brillaba allá arriba, pero por razones distintas. Teníamos la esperanza de que con las luces apagadas nadie notase que había

Delirio

Veo escenas horribles de hombres atrapados en sectas cuyos miembros quieren arrancarles la piel y pasarlos por fuego. Llego hasta el umbral de la cocina y declaro: “Me siento mal”. Tengo fiebre. ¿Qué otra cosa podría provocar tales visiones sino

Delirio

Veo escenas horribles de hombres atrapados en sectas cuyos miembros quieren arrancarles la piel y pasarlos por fuego. Llego hasta el umbral de la cocina y declaro: “Me siento mal”. Tengo fiebre. ¿Qué otra cosa podría provocar tales visiones sino

extravío

A veces hace preguntas raras. Ella aún le tiene paciencia suficiente para contestárselas. La ve atascarse en las palabras, buscarlas en algún punto en el espacio por sobre su cabeza, tratando de explicar aquello que la atormenta por dentro.

extravío

A veces hace preguntas raras. Ella aún le tiene paciencia suficiente para contestárselas. La ve atascarse en las palabras, buscarlas en algún punto en el espacio por sobre su cabeza, tratando de explicar aquello que la atormenta por dentro.

mar

Sube al bus y se instala en la ventana, siempre al lado de la ventana, para mirar el mar que ha visto millones de veces desde que nació y aún atrapa su mirada, sea gris, azul o brillante verde, turquesa

mar

Sube al bus y se instala en la ventana, siempre al lado de la ventana, para mirar el mar que ha visto millones de veces desde que nació y aún atrapa su mirada, sea gris, azul o brillante verde, turquesa

Perseverancia

Y entonces llora porque no lo aguanta. Llora porque queda al descubierto de los demás y no sabe cómo protegerse. Y por eso a veces quisiera morir, aunque otras no, sólo disfrutar lo que le queda e intentarlo de nuevo.

Perseverancia

Y entonces llora porque no lo aguanta. Llora porque queda al descubierto de los demás y no sabe cómo protegerse. Y por eso a veces quisiera morir, aunque otras no, sólo disfrutar lo que le queda e intentarlo de nuevo.

El vestido rojo.

Se sentaba desmañada al sol en la tumbona, enfundada en el vestido rojo que la agraciaba de joven y que ahora no le hace ningún favor, frente a la vieja casa familiar que no resiste más remache y se cae

El vestido rojo.

Se sentaba desmañada al sol en la tumbona, enfundada en el vestido rojo que la agraciaba de joven y que ahora no le hace ningún favor, frente a la vieja casa familiar que no resiste más remache y se cae

El calendario

“¿Hoy es miércoles?”, pregunto nuevamente. Quizás si pregunto lo suficiente, la semana se alargará un poco más.

El calendario

“¿Hoy es miércoles?”, pregunto nuevamente. Quizás si pregunto lo suficiente, la semana se alargará un poco más.

Y el día llegó

El 21 de abril, como lo había publicado en un post anterior, fue la presentación de mi libro “La Pena y otras historias de redención”. Fue una tarde memorable donde los nervios se apaciguaron poco a poco en gran parte

Y el día llegó

El 21 de abril, como lo había publicado en un post anterior, fue la presentación de mi libro “La Pena y otras historias de redención”. Fue una tarde memorable donde los nervios se apaciguaron poco a poco en gran parte

La invasión

El asunto es que las arañas han regresado. De nuevo. Y quizá esta vez no quieran marcharse.

La invasión

El asunto es que las arañas han regresado. De nuevo. Y quizá esta vez no quieran marcharse.

Bilocación

Mamá se veía cansada en la cocina cuando me ordenó ir por la leche al establo. También estaba cansada allí.

Bilocación

Mamá se veía cansada en la cocina cuando me ordenó ir por la leche al establo. También estaba cansada allí.

¿Será así?

Cuando yo sea viejita ¿calzaré zapatones de cordones y me pondré medias pantys gruesas en plena primavera? ¿y me quedaré dormida en el sillón leyendo el diario que luego mis sobrinos retirarán con sigilo de sobre mis faldas sin que

¿Será así?

Cuando yo sea viejita ¿calzaré zapatones de cordones y me pondré medias pantys gruesas en plena primavera? ¿y me quedaré dormida en el sillón leyendo el diario que luego mis sobrinos retirarán con sigilo de sobre mis faldas sin que

La desvergüenza

Uno llega a cierta edad en que ya puede hacer el ridículo en público y no importarle porque a nadie le interesará.

La desvergüenza

Uno llega a cierta edad en que ya puede hacer el ridículo en público y no importarle porque a nadie le interesará.

El dolor

La pena duele tanto que rompe las paredes del estómago, atraviesa la espina y aparece en la espalda, bajo los omóplatos, obligando a caminar encorvado.

El dolor

La pena duele tanto que rompe las paredes del estómago, atraviesa la espina y aparece en la espalda, bajo los omóplatos, obligando a caminar encorvado.

La Pena ¡en papel!

Ésta es una magnífica noticia, al menos para mí: “La Pena” se publicará en papel bajo el sello de la Editorial Puerto de Escape. Además de los ya incluídos en la edición de Amazon, se le agregarán otros tres relatos,

La Pena ¡en papel!

Ésta es una magnífica noticia, al menos para mí: “La Pena” se publicará en papel bajo el sello de la Editorial Puerto de Escape. Además de los ya incluídos en la edición de Amazon, se le agregarán otros tres relatos,

Escribir es egoísta

Entre alimentar las mascotas, cocinar y limpiar la cocina, queda poco tiempo para sentarse a escribir tres horas al día. El escribir es un oficio egoísta. Virginia Woolf decía que era necesario hacerse de la pensión heredada de una difunta

Escribir es egoísta

Entre alimentar las mascotas, cocinar y limpiar la cocina, queda poco tiempo para sentarse a escribir tres horas al día. El escribir es un oficio egoísta. Virginia Woolf decía que era necesario hacerse de la pensión heredada de una difunta

La casa

La casa de la tía de Sybella no asusta porque ocurran allí cosas extrañas tales como sillas que se corren o lámparas que se caen, sino porque hubo un tiempo en que sus habitaciones se llenaban de voces, carreras infantiles,

La casa

La casa de la tía de Sybella no asusta porque ocurran allí cosas extrañas tales como sillas que se corren o lámparas que se caen, sino porque hubo un tiempo en que sus habitaciones se llenaban de voces, carreras infantiles,

Fe

¿Cómo es que sucede el misterio precioso de la fe? A algunos los alcanza en el camino de la vida, apenas perceptible hasta que ya es demasiado tarde para ser desarraigada. Otros se tropiezan con ella y caen del caballo

Fe

¿Cómo es que sucede el misterio precioso de la fe? A algunos los alcanza en el camino de la vida, apenas perceptible hasta que ya es demasiado tarde para ser desarraigada. Otros se tropiezan con ella y caen del caballo

Noticia: ¡Publiqué un libro!

En Amazon Kindle   “Este libro es una colección de cinco cuentos en los cuales el lector podrá enfrentarse a la vida y la muerte, el fracaso y la esperanza, la duda y la convicción, todos ellos conceptos presentes en

Noticia: ¡Publiqué un libro!

En Amazon Kindle   “Este libro es una colección de cinco cuentos en los cuales el lector podrá enfrentarse a la vida y la muerte, el fracaso y la esperanza, la duda y la convicción, todos ellos conceptos presentes en

El olvido

Últimamente olvidaba todo. Y esas frases con las que solía jugar en su mente para su goce literario, aquellas floribundas sentencias que solía hilvanar, se diluían ahora mucho antes de que lograra vaciarlas al portátil. No conocía la causa. No

El olvido

Últimamente olvidaba todo. Y esas frases con las que solía jugar en su mente para su goce literario, aquellas floribundas sentencias que solía hilvanar, se diluían ahora mucho antes de que lograra vaciarlas al portátil. No conocía la causa. No