Yo no sé de las terribles tormentas de las que habla mi hermana. Para mí los inviernos eran la lluvia cubriendo el patio y los árboles bailando al son del viento; el olor a tierra mojada, el gorro y la bufanda tejidos por la mamá; ella barriendo el agua del porche con las botitas de hule y la escoba de ratén.

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