Dulces en el cine

Aún tengo recuerdos de cuando íbamos a ver películas en horario de matiné al teatro Metro que nos recibía con su decoración Art Decó, la confitería con los estantes llenos de dulces y su mesón curvo de madera maciza y barnizada, el que yo apenas alcanzaba siendo niña al momento de elegir los confites que mi papá ofrecía comprar. Gajitos de naranja y limón eran mis preferidos y bolitas de frambuesa los de mi hermana. Desde entonces y hasta ahora siempre ha sido un rito entrar a ver una película con algo para distraer la boca.

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