El olor del papel

 

Abrió el libro y sintió el aroma del papel inundando su olfato. Y de pronto, no era Faulkner a quien tenía entre sus manos sino aquel compendio de cuentos de hadas de su niñez que su padre le había regalado a ella y sus hermanos, y aunque los separaban décadas de existencia, el olor era el mismo, papel del bueno, tinta eterna, tal como se imprimía todo antiguamente y que ahora sólo se destinaba a las ediciones de lujo.

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