Fuong

“- ¿Todavía está enamorado de ti, Fuong? – acostarse con una anamita es como acostarse con un pájaro; gorjean y cantan sobre la almohada. En otra época me había parecido que ninguna voz cantaba como la de Fuong. Estiré la mano y le toqué el brazo; también sus huesos eran frágiles, como los de un pájaro. – ¿Lo está?”

Graham Greene, El Americano Impasible, pág. 15.

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